Este último define conocimiento como un esquema cognitivo
que se considera verdadero, pero que, al mismo tiempo, es variable. Estos
esquemas regulan la relación de sistemas sociales y físicos con su entorno. A
diferencia de las expectativas normativas, que no se revisan ni siquiera en
caso de decepción[8], las expectativas cognitivas si se revisan y se corrigen
en caso de que será necesario a base de las experiencias adquiridas. A pesar de
que el conocimiento no representa el mundo de forma objetiva, hay un criterio
de su adecuación (su verdad), que reside en su convalidación en la práctica
(James 2001 y Dewey 1960) aunque estos efectos prácticos no están dados de
forma objetiva, sino que a su vez se constituyen a través de las
interrelaciones entre las personas perceptoras y actuantes por un lado, y la
realidad por otro lado. En este sentido,
conocimiento implica la “capacidad de acción social”
La utilización de esta definición del conocimiento implica
que no se puede hablar de la sociedad del conocimiento refiriéndose solo al
hecho de que se está produciendo cada vez más conocimiento tomando como
indicador, por ejemplo, que el 90 por ciento de todos los científicos de todos
los tiempos están viviendo ahora. No se trata de un indicador de la ‘sociedad
del conocimiento’, sino, como mucho, de un indicador de la constitución de un
sistema autónomo de la producción de conocimiento. Basándose en la definición
expuesta, la sociedad actual no dispone de más conocimiento que otras
sociedades, sino que la definición de conocimiento como variable y verificable
en cuanto al no cumplimiento de expectativas hace pensar, que la ‘sociedad del
conocimiento’ está caracterizada por la decreciente importancia de los
rituales, de las tradiciones y de las normas aceptadas sin más. Tampoco se puede definir la sociedad del
conocimiento a través de la inmaterialidad de sus procesos económicos (Stehr
2000. p. 63).
Solamente se puede hablar de una sociedad de
conocimiento, cuando las estructuras y procesos de la reproducción material y
simbólica de una sociedad están tan impregnadas de operaciones basadas en
conocimiento, que el tratamiento de información, el análisis simbólico y los
sistemas expertos se convierten en dominante respecto a los otros factores de
re-producción. Otro requisito imprescindible de la ‘sociedad del conocimiento’
es que el conocimiento en general y el conocimiento de los expertos en
particular sean sometidos a un proceso de revisión continua convirtiendo de
está forma la innovación en un componente cotidiano del trabajo basado en
conocimiento. En este sentido, la validez del concepto
de la ‘sociedad del conocimiento’ depende de obtener indicios claros de que la
producción, distribución y reproducción del conocimiento ha cobrado una
importancia estratégica y dominante en las sociedades actuales.
EL CONCEPTO DE 'SOCIEDAD DEL CONOCIMIENTO'. Karsten Krüger, Dr. en Sociología. Dep. de Geografía Humana. Universidad de Barcelona.
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